Según sondeo de SommerGroup®

88% de los ejecutivos renuncia por su jefe

Un mal jefe conduce a la fuga de talentos, y aunque existen otros factores, el ejecutivo no renuncia a su empleo, renuncia a su jefe.

La encuesta permitió medir el porcentaje de ejecutivos que renuncia a su trabajo por un mal jefe, con qué frecuencia predomina este factor en la decisión de una salida y qué competencias consideran que inciden en la jefatura.

En la pregunta “¿Cuándo has renunciado por un mal jefe?”, la alternativa “siempre” lideró la tendencia con un 48% de las preferencias de los encuestados. La segunda opción, “algunas veces”, también logró una cifra significativa del 40%. Si sumamos las mayores preferencias anteriores, obtenemos un 88% de ejecutivos que renuncia a su trabajo, generalmente por su jefe.

Respecto a las competencias del jefe que mencionan los encuestados como las más influyentes, el porcentaje más alto lo arroja la opción “Involucramiento con su equipo” liderando la tendencia con un significativo 41%. “Los equipos necesitan sentir que el jefe se involucra, que se interesa, que es parte del equipo, ese involucramiento los motiva, porque se sienten parte del cumplimiento de un objetivo común, que se trabaja colaborativamente, que hay un interés genuino por las personas y sus necesidades y capacidades.

La opción “Capacidad de Comunicarse” obtiene la segunda preferencia con un 24%. La causa de este alto porcentaje se explica por la velocidad con que se está desenvolviendo el mundo laboral, con fuertes demandas de la compañía por cumplir con ambiciosos objetivos estratégicos, lo cual debe compatibilizarse con la necesidad de los Ejecutivos de comunicarse y ser escuchados. Es aquí donde el jefe cumple una misión crucial en delimitar y comunicar las acciones y roles al equipo. “El debe ser el “vocero”, bajar los mensajes de los altos niveles ejecutivos a la organización y por otra parte, escuchar sus voces y ser capaz de trasmitirlas hacia arriba”, señala la psicóloga.

La tercera preferencia con un 15%, es la “Capacidad de Empoderar, potenciando fortalezas”. Este rol que debe cumplir un buen jefe es sumamente estratégico. “Un buen liderazgo supone la capacidad de identificar las fortalezas de cada integrante de su equipo, de manera de poder articularlas para obtener lo mejor de cada uno y complementarlos en una sola dirección”, comenta Ximena Rodríguez.

“Las cifras nos muestran una realidad desafiante, las personas renuncian a sus jefes, no a las empresas, y esta realidad no podemos dejar de escucharla, en vano está invertir en tecnología y recursos si no nos preocupamos de quiénes son y cómo son los que tienen este rol protagónico”, concluye Ximena Rodríguez.