Columna de Rodolfo Sommer

Construyendo una Cultura de Ejecución

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Todo negocio se fundamenta en una estrategia que le da vida. Es la visión de los líderes, la consecuente determinación de los objetivos a largo plazo, la configuración correcta del talento, la elección de las acciones y la asignación de los recursos necesarios para conseguir los resultados, lo que mueve una empresa. La clave para una correcta “bajada” de la estrategia de negocio está en la alineación entre dirección y management y entre líderes y colaboradores. Se trata de una Ejecución disciplinada de la estrategia o Cultura de la ejecución.

Para una correcta ejecución de la estrategia es fundamental no sólo atraer, retener y comprometer a los mejores, sino que también es imprescindible alinearlos con la estrategia de negocio.
Para una óptima ejecución de la estrategia, sugiero poner en práctica las 4 C del alineamiento :
– Comunicación
– Confianza
– Contrato de desempeño
– Control

La Comunicación implica dar a conocer la estrategia a todos los colaboradores. Sólo se sabe qué hacer cuando se sabe cuál es el objetivo. Se requiere mantener una conexión permanente y fluida que abra el diálogo y el feedback bidireccional.

La información clara y el liderazgo consistente genera Confianza en las personas, la incertidumbre, en cambio, temor. Con un norte claro, la acción encuentra su dirección. La confianza, junto con la posibilidad de sentirse parte del éxito y beneficiarse de la misma, permiten también generar mayor compromiso.

Pero para ejecutar en forma alineada cada persona debe saber qué hacer para contribuir a la estrategia; entender cual es su rol y cómo impactará los resultados para aunar esfuerzos en la misma dirección. De ahí la importancia de que líderes y colaboradores trabajen con Contratos de Desempeño que expliciten estos objetivos, cómo lograrlos, que resultados se esperan, cuando se esperan alcanzar y como se van a medir.

Todo debe realizarse al alero de un permanente Control y seguimiento. Poder medir el impacto y desempeño del trabajo individual, fomenta la competencia y permite llevar un registro fidedigno de los esfuerzos de las partes y sus resultados, todos los cuales deben ser reconocidos posteriormente.

Cuando estos principios se ponen en acción se desarrolla una verdadera Cultura de la Ejecución, y la estrategia se transforma en acción sincronizada, agilidad organizacional y compromiso.

 

Rodolfo Sommer U.
Socio de SommerGroup® International Search Group