Sí, pero ¿diferente de qué?

Sí, pero ¿diferente de qué?

diferencia pecesParece que se ha puesto de moda la palabra “diferente”, frases tales como debes ser único, haz algo que te diferencie del resto y otras expresiones de este estilo, son las que últimamente están teniendo más repercusión en las distintas esferas de la vida. Sin embargo, cuando pienso en ello sobre todo en lo que se refiere al ámbito profesional observo que en realidad lo que hay es cada vez más licenciados y titulados parecidos unos de los otros: una profesión, un postgrado, más de un idioma….Como dirían los expertos en el tema de Personal Branding, marcas blancas en un universo blanco. Ante ello me hago la pregunta, ¿diferente? Si, pero diferente de qué? ¿En la forma en la que me peino, me visto, como hablo o a lo mejor de lo que publico en las redes sociales?

Cuando gestionamos nuestros talentos con el deseo de dejar huella y nos centramos exclusivamente en aspectos puramente exteriores, erramos. Venimos a ser como un bello envase de perfume que a la vista deslumbra por su empaque, pero que cuando lo usas te decepcionas a la primera, porque la fragancia perduró lo que tardaste en volver a ponerlo en su lugar. Así ocurre con muchos profesionales, llenos de titulaciones, con una excelente fluidez verbal, se visten elegantes, usan un buen perfume pero cuando exhiben su producto (aquello que dicen saber hacer) suelen dejar con un sin sabor a más de uno.

La verdadera esencia del Talento reside en el interior de la persona, en cada uno de nosotros, gestionar nuestros talentos no es otra cosa que descubrir lo mejor que sabemos hacer y que amamos hacer y a partir de allí poder aportar algo de valor a otros, ese algo que las personas te otorgan, es principalmente la confianza de reconocer que tu eres la opción preferente para realizar un trabajo especifico. Por tanto para ser un profesional que se diferencie es fundamental que descubras qué es aquello que sabes hacer mejor que el resto de tus compañeros. No se trata de comparar tus habilidades con las de otras personas, (eso frustra y paraliza en ocasiones) sino de descubrir qué es aquello en lo que destacas. Esto puede sonar arrogante debido a que estamos más acostumbrados a hablar con libertad de aquellas cosas en las que debemos mejorar y posiblemente nuestra sociedad nos puede tildar de orgullosos si reconocemos que realmente tenemos talento en un área determinada, ya sabes por aquello del qué dirán, pero lo reconozcas o no, hay algo que tu sabes hacer mejor que otros.

Pues bien, haz el ejercicio contigo ¿Qué es aquello diferente que en cuanto a Talento has descubierto que tienes y por lo que las personas deberían escogerte a ti? Y si aún no lo has descubierto entonces es momento de empezar. Recuerda, la esencia es más importante que el empaque, así que no solo presumas, demuestra que eres excelente en lo que haces.

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Asumir un nuevo desafío laboral es siempre atractivo. No obstante, conlleva un elemento que debe ser tratado con delicadeza: la renuncia. Tarea que no es para nada sencilla. De hecho, comunicar la decisión a los superiores, el modo de hacerlo, el momento oportuno y las despedidas suelen complicar. Sobre todo, si lo que se desea es salir de esa empresa por la puerta ancha porque, claro, hay mucho en juego: la imagen personal y profesional, los vínculos con colegas y jefaturas e, incluso, la posibilidad de volver a la misma compañía, son algunos ejemplos.

Teniendo eso en cuenta, y para no correr riesgos y renunciar con clase, expertos del ámbito de los recursos humanos entregan en las siguientes líneas una serie de recomendaciones.

 

Carta de Oferta: No se anticipe a comunicar la noticia sin antes haber firmado la carta de oferta de su nuevo empleador. Sólo con la firma, que formaliza la propuesta, comuníquelo a su jefe.

 

Tiempo de aviso: El plazo para informar la determinación es manejable según el tipo de organización y las relaciones existentes. En el caso de una firma muy burocrática, clásica, si no se renuncia con un mes de anticipación e independiente del nivel jerárquico, se va a salir igual por la puerta trasera. Sin embargo, hoy las organizaciones son cada vez más modernas y dinámicas y los tiempos fluctúan entre 15 a 30 días como un buen plazo.

Con todo, se sugiere idéntico lapso para los ejecutivos medios y altos que se desempeñen en una compañía que entienda la rotación como algo natural.

 

Si el deseo es mantener una buena relación, la notificación debiera ser con tiempo suficiente como para permitir a la empresa planificar sustituciones, cerrar adecuadamente procesos y nexos con clientes, etcétera.  En cuanto al modo en que se manifiesta la determinación, el primero en saber tiene que ser el jefe. No hay nada peor, en términos de relaciones laborales, que la jefatura se entere a través de terceros. Es muy importante establecer los puntos que llevaron a la persona a salir y qué buscaba. Esto será un gesto de transparencia hacia el empleador, asevera, ampliando las posibilidades de volver a trabajar en ese sitio, si se dan las circunstancias.

 

Desde la renuncia a la salida: Habrá un lapso entre el momento en que se da a conocer la renuncia hasta cuando ésta se hace efectiva. Para ese período, se hacen tres sugerencias: lo primero es continuar desempeñándose de la misma manera, con igual intensidad, responsabilidad, comunicación y compromiso. Lo segundo es dejar toda la información ordenada, legible y entendible para quien asumirá en reemplazo y, por último, idealmente ir planteando aspectos que debieran ser medidos en ese profesional que tomará el relevo.

Facilitar la entrada del sustituto ante los clientes es un factor crítico. Con ese objetivo, relata, son buenas estrategias dar espacio a reuniones de presentación y aportar al reemplazo recomendaciones para que tome posesión del cargo de la forma más eficaz posible.

Mostrar solidaridad con el sustituto es fundamental. Para ello, invita a responderle con amabilidad, a enseñarle lo más relevante del cargo, a comportarse con naturalidad, educación y con una actitud positiva.

 

No hablar mal: Un conocido refrán advierte que “por la boca muere el pez”. Sabias palabras aplicables al tema de análisis, ya que si el funcionario se va diciendo pestes de la corporación, su salida no será de lo más elegante y es más que probable que sus puertas se le cierren definitivamente. En esa línea, se propone evitar las críticas a la empresa en las conversaciones con clientes o compañeros. Hacer alusión a los pro y los contra de la decisión, señalando los puntos fuertes de la organización a los que ha habido que renunciar, etcétera, suelen ser buenos argumentos para minimizar el impacto y la conflictividad de la salida.

 

Mensaje de despedida: Para despedirse de los colegas, siempre será bien recibido un correo de agradecimientos por el apoyo brindado y, al mismo tiempo, unas líneas mencionando que el paso ha sido dado en pro del desarrollo personal y profesional.

 

americaeconomia.

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2018-05-06T16:08:55+00:00