El verano es el período que la mayoría de las personas eligen para tomase vacaciones y descansar. Volver después de esa fecha y retomar el año, con sus rutinas, responsabilidades, exigencias, gastos, entre otros, conlleva cierto grado de ansiedad o tensión. Por eso muchos temen al mes de marzo, y es muy común la frase: “¡Se nos viene marzo!”

Para enfrentar aquél momento que implica el inicio del año (puede ser enero, febrero o marzo, dependiendo de la persona), les entregamos algunos consejos, dependiendo del contexto laboral.

Si te encuentras laboralmente activo:

  • Es bueno detenerse a analizar cómo estuvo tu año anterior, en qué creciste, qué lograste, qué barreras enfrentaste, que satisfacciones, etc.
  • Luego comparar el año con tu proyecto de desarrollo laboral, para poder determinar si fue un año de avances o de retrocesos y plantearte nuevos desafíos para este comienzo.
  • Definir tus objetivos de trabajo para este año, en línea con tu jefatura, establecer un proyecto emblema que te permita visibilidad dentro de tu organización, de manera de poder lograr resultados exitosos que te validen.
  • Otro punto importante es reflexionar acerca de si eres feliz en tu trabajo o no. ¿Cómo saberlo? Porque cuando estás pleno, te sobra energía, estás inspirado para crear propuestas creativas y de valor, el tiempo se te pasa volando, te agrada tu equipo, te entiendes bien con tu jefe, sientes que tus condiciones laborales son acordes a tus cumplimientos, es decir hay un reconocimiento a tus logros, etc.
  • En caso de no ser feliz, es importante comenzar a mirar otras posibilidades en el mercado, abrirse a nuevas propuestas y buscarlas en forma activa.
  • Realizar una planilla de Excel con tus gastos mensuales, para poder identificar los meses de menor gasto y transformarlos en ahorro. Que ese fondo se respete y no se toque. Esto te permitirá contar siempre con cierto presupuesto para sortear eventos inesperados del futuro.

Si estás sin trabajo:

  • Realizar una planificación, carta Gantt, donde se establezcan las actividades diarias a realizar, para hacer de la búsqueda laboral, una verdadera disciplina. En la programación, recomendamos incluir una lista de principales contactos e informarle a cada uno de ellos para que te consideren. Viralizar al máximo tu situación, de modo de poder ampliar las posibilidades de oferta.
  • Planificar reuniones semanales con contactos estratégicos, que pueden ayudarte en la búsqueda de trabajo. Esto permite acercar distancias, dar a conocer lo que quieres y eres actualmente, y reforzar tus redes.
  • Investigar el mercado laboral, revisar las propuestas actuales que se adapten a tu perfil profesional y prepararte para cada entrevista, informándote en profundidad acerca de la esencia de la empresa, su visión y misión, de la posición que ofrecen y su alcance, de quiénes integran la organización, entre otros.
  • Redactar una lista de preguntas con tus principales inquietudes, respecto a la cultura de la compañía (clave para saber si te identificas con ella, la cual te garantizará gran parte del éxito en tu adaptación), cómo se toman las decisiones, cómos comunican la información, qué valores prevalecen y difunden, quiénes son los líderes y cuál es su estilo de liderazgo, etc. También es importante preguntar acerca de los alcances del cargo al cual estás postulando, cuáles serían tus stakeholders externos e internos con quienes te relacionarás, cuáles son las expectativas que tienen de tu posición, entre otros.
  • Hacerle seguimiento a tus postulaciones.
  • Tratar de balancear el día con actividades recreativas, ya sea deportivas, artísticas, u otras.
  • Hacer una evaluación al final del día, para poder dimensionar tu avance en la búsqueda laboral.
  • Realizar una planilla de Excel con tus gastos, de manera de poder ordenarte, revisando cada ítem, para determinar cuáles pueden ser eliminados por el momento.

Para ambos escenarios, tanto si estás con trabajo como si no, la clave del éxito de tus decisiones es ser el protagonista de tu vida, no dejar que las cosas sucedan frente a ti y que tú no seas un mero espectador. Con actitud, lo que te propongas lo conseguirás con el tiempo.