Vivimos en un país del que siempre nos enorgullecemos por su hospitalidad y calurosa bienvenida a los extranjeros. Será que entendemos que viajar al fin del mundo debe tener algún mérito y que al menos por el esfuerzo demostrado le brindamos un gesto amable o un buen pie de cueca. Sin embargo, tengo la sensación de que nos incomodamos un poco cuando el turista ya no es sólo el extranjero divertido y desubicado sino que es un inmigrante que se viene a quedar. Como que alguna alerta se prende y nos sentimos amenazados; nuestra insularidad y su protección se pone en entredicho y nos vemos forzados a cambiar a flexibilizar, obligados a ser inclusivos, ABIERTOS, qué horror!

Así es que el mercado laboral ya cambió y esta insularidad se perdió, y por mucha angustia que eso provoque en algunos, las barreras a la migración están cayendo rápidamente y se hacen necesarias para sostener el crecimiento económico. Nuestra majestuosa cordillera, nuestro imponente océano y nuestro  gran desierto no son obstáculos suficientes. Y qué bueno!

El desarrollo de la economía y del mercado laboral exige una transferencia de conocimiento y sobre todo de puntos de vista cada vez mayor. Debemos entender que la única forma de resolver los problemas de manera diferente es generando cambios en la aproximación, la única manera de construir innovando es multiplicar y diversificar la óptica con la que se mira un determinado fenómeno. La mejor manera de abordar las incertidumbres de los mercados es diversificando.

Este cambio en el mercado laboral y el movimiento de ejecutivos a nivel internacional no es algo que ocurre lejos: en Europa o en EEUU, es un fenómeno global y Sudamérica y Chile son también partícipes.

Algunos fenómenos que están acelerando dramáticamente este proceso. Primero, ya no son sólo multinacionales que invierten en nuestro país sino que también Empresas Chilenas están invirtiendo y desarrollando proyectos fuera de Chile. Segundo,  el creciente atractivo y desarrollo de las condiciones del mercado laboral Chileno que ya son aspiracionales para otros ejecutivos de la región, tanto en términos del nivel de salarios, que para ejecutivos está catalogado como segundo a nivel regional después de Brasil, como también respecto a los estándares de calidad de vida que ofrece nuestro país. Y tercero, el crecimiento explosivo de ciertas industrias (especialmente minera y energética) hace que nuestro mercado local no sea suficiente para dar cuenta de la demanda y que importar profesionales sea una necesidad.

Ya no tenemos refugio, nuestra economía está abierta al mundo, tenemos que estar conectados, tenemos que abrirnos a la multiculturalidad, a la diversidad que eso implica y si no nos hacemos conscientes vamos a perder importantes oportunidades.